GRUPO DE ADOLESCENTES

adolescentes

Consideramos una necesidad social crear espacios para que las personas adolescentes homosexuales y transexuales puedan compartir sus vivencias y sentimientos. Lugares seguros donde poder elaborar terapeúticamente todas las emociones que se puedan estar produciendo.

La terapia grupal gestáltica trabaja con la problemática de los diferentes miembros del grupo. Se puede por un lado, abordar situaciones individuales que crean conflicto y trabajarlas dentro del grupo. Estas situaciones tienen un eco en el resto de las personas movilizando a cada una diferentes emociones y escenas de su vida.

Por otro lado se trabajan también las dinámicas y movimientos que acontecen y que tienen que ver con las relaciones que se establecen entre los participantes.

La psicoterapia grupal se centra más en lo relacional y resulta más adecuada para aquellas personas que tienen dificultades en sus relaciones sociales. El grupo facilita la identificación emocional con la problemática de los demás y consigue la apertura al propio mundo interno.

buscandoDependiendo de la problemática y del momento personal, se recomienda terapia individual o grupal, aunque es muy enriquecedor pasar por las dos experiencias, bien simultáneamente o de forma sucesiva. La individual resulta conveniente cuando la persona está más frágil y necesita un apoyo más individualizado y la grupal en un momento más avanzado, cuando la persona se va sintiendo más segura y puede relacionarse en un contexto social, también seguro pero sin una mirada única e incondicional.

Tanto la psicoterapia individual como la terapia grupal pretenden que la persona se haga responsable de su vida, fomentando procesos creativos a la hora de responder a las diferentes situaciones cambiantes de la vida. En definitiva, que consiga autoapoyo, es decir, que sea capaz de apoyarse en sus propias capacidades y recursos desde una conciencia de sí misma.

Familia y crianza

T 24

Nuestro objetivo como terapeutas es que el niño, la niña, el adolescente, la adolescente, se vaya realizando como persona, que vaya desarrollando sus potencialidades y sus propios valores.
Es importante comprender y empatizar con los pacientes y con el mundo que le rodea, aunque nos parezca un mundo caótico.

No somos ordenadores del mundo externo, solamente mediadores para que su energía, sus emociones y sus pensamientos, junto con sus acciones, se puedan integrar y ayudarle a llevar una vida como él o ella quiere y que pueda buscar los recursos e instrumentos necesarios para conseguirlo.

En la intervención con niñas y adolescentes, es preciso tener en cuenta a sus familias, que son quienes, en última instancia, deciden que el menor vaya o deje de ir a terapia. Desde una perspectiva sistémica la mejor intervención es aquella que se realiza teniendo en cuenta todo el sistema familiar.

Familias diversasLa familia es el principal sostén donde se apoya el niño y trabajando la relación con ella será nuestra mejor herramienta y donde encontraremos la mejor colaboración para el tratamiento de su hija.

La intervención con los padres es mayor cuanto menor es la edad del paciente; realizándose sesiones con ellos con el fin de que disminuya su angustia y adquieran diferentes pautas de intervención con sus hijos que ayuden a superar la situación de crisis.

ARTÍCULOS

/ INFANCIA HERIDA/  NORMAS Y LÍMITES EN LA INFANCIA / CELOS Y RIVALIDAD /  EL JUEGO DE 0 A 3 AÑOS

Terapia sexual y de pareja

T 42

En terapia de pareja se trabaja con los vínculos, con lo que se repite, con las pautas de relación y comunicación entre los miembros de la pareja, no con los mecanismos personales.

Al comenzar hemos de explorar la demanda de ambos, ya que a veces puede no coincidir.
No existe una pareja ideal, existe una pareja que crece o se deteriora; hay que ver que es bueno para cada una de las partes. Lo “normal” es relativo, depende de la ideología, de donde se mire.

En el proceso terapéutico con una pareja se deben explorar los diferentes niveles de desarrollo de los miembros de la pareja:
– Crecimiento individual.
– Lo propio de la relación de pareja, nivel afectivo-sexual y relacional.
– La función parental, si es que se da.
– Relación con la familia amplia y el entorno social.

La relación afectivo-sexual requiere una atención especial en el abordaje de la pareja.
Esta voz puede ser origen o síntoma de los conflictos que se dan en la relación; escucharla nos puede ayudar a hacer un diagnóstico adecuado de lo que sucede; del mismo modo también es posible intervenir terapeúticamente en la relación sexual para así mejorar la relación de pareja.

ARTÍCULOS

/ CARICIAS Y CONTACTO / PENETRACION / LIGAR / SEXO COMPULSIVO / YO NO NACI PARA AMAR / LA MIRADA DEL GATO

Terapia individual

T 2

Entiendo la psicoterapia individual como un ejercicio de toma de conciencia mediante el cual la persona aprende a ponerse en contacto consigo misma para así tener un mayor y mejor conocimiento de cuáles son sus necesidades y de cómo las satisface.

Es un proceso de descubrimiento y aprendizaje personal que facilita la aceptación y recuperación de partes de uno que se han ido negando y abandonando a lo largo de la vida. Es un camino hacia la coherencia, para vivir en armonía entre el sentir, pensar y hacer.

La psicoterapia individual se lleva a cabo con un terapeuta, generalmente una vez por semana, con una duración de 50 minutos. Se trabaja con la experiencia del propio paciente, con lo que acontece en su vida en ese momento. El terapeuta va a devolver al paciente aquello que no ve, apoyando las conductas saludables y confrontándole con aquellas manipuladoras y falsas.

ARTÍCULOS

/ ESTRES DE LAS MINORIAS / HOMOFOBIA INTERNALIZADA / AUTOESTIMA / ANSIEDAD/ CONFIANZA-DESCONFIANZA / CULPA / MIEDO / PONER LIMITES / SENSIBILIDAD / VICTIMISMO / DEPRESION

CULPA

022

Se siente culpa cuando se cree que no está haciendo lo correcto. De alguna manera, la culpa es el recurso utilizado por la sociedad para que sus miembros se autocontrolen y cumplan las normas establecidas; es la gran aliada de los diferentes agentes educativos para que los niños y las niñas hagan lo que deben.

 Cuando una persona homosexual o transexual se va dando cuenta de que su forma de ser no cumple los mandatos sociales básicos establecidos, puede desarrollar culpa de ser.

Un malestar consigo mismo que va más allá de hacer alguna acción incorrecta, sino que toda la persona es incorrecta, ya que el error no está en lo que se hace, sino en lo que se es. Sigue leyendo

YO NO NACI PARA AMAR

222

Como dice la canción de Juan Gabriel, hay personas que crecen sintiendo que el tema de la pareja no está hecho para ellas; alguien que se ve fuera del sistema de relaciones habitual (chica-chico se buscan) interioriza la idea de que el tema del amor y la pareja no le va a tocar.

 Algo que en la mayoría de los heterosexuales se vive como normal, como parte del proceso de desarrollo vital (tendré pareja y formaré una familia), entre las personas que forman parte del colectivo LGTB aparece muchas veces como algo imposible; de modo que cuando nos damos el permiso a vislumbrar que eso puede ser real también para nosotros nos parece increíble.

 Durante mucho tiempo la opción de un amor romántico ha sido invisibilizada, no teniendo acceso a modelos de referencia.

Si nos fijamos en el cine,  que es un instrumento de gran alcance en nuestra época para transmitir valores y modelos de comportamiento, vemos que hasta hace bien poco todas las personas homosexuales que aparecían (más hombres que mujeres, y sin espacio para la transexualidad) acababan bastante mal, fomentando la idea de que la homosexualidad solo puede llevar al sufrimiento, la maldad y la locura.

 Por eso creo que es fundamental que desde todos los medios posibles se transmitan modelo de relación y de vida positivos para nuestros adolescentes. Es de agradecer que se hagan bonitas y románticas películas de amor que animen y den alegría y esperanza de una vida feliz para las nuevas generaciones.

 Muchas veces, cuando después de grandes esfuerzos decidimos compartir lo obvio con la familia  (primero se hacen los locos, luego lo “aceptan“, más bien se lo comen); suele darse una sutil tendencia a dirigirnos o condenarnos a la soltería.

 Si suele costar aceptar la “declaración” de homosexualidad, aún les cuesta más vernos como sujetos sexuales que mantienen relaciones con personas del mismo sexo; eso ya entra menos en sus cabezas y en general, apoyan bastante poco las posibilidades de tener parejas.

 Aunque a nivel formal es cierto que en poco tiempo las cosas han cambiado muchísimo, hay que tener en cuenta que hay formas sutiles de homofobia que siguen actuando y condicionando la vida de las personas LGT.

 Respecto al tema que estamos tratando es interesante observar la reacción, el espacio, la valoración, la aceptación, ante una pareja del mismo sexo,  si lo comparamos con el que se daría a una pareja del sexo opuesto (cenas, celebraciones familiares, visitas al hogar familiar, comentarios a amistades, etc., etc., y etc.). Obviamente, el esfuerzo que se hace por integrar esta persona en la familia no suele ser el mismo.

 De hecho, parece que el lugar más adaptativo que nuestra sociedad nos ha dejado es la Iglesia (lo cual choca con la actitud de ésta hacia la homosexualidad); es el refugio natural para hombres y mujeres que no van a optar por una vida en pareja heterosexual dedicada a procrear y a los que se quiere ver y/o convertir en asexuados.

 Desde la carencia, la necesidad y adoración por el amor romántico aumenta; como en todo, cuando alguien cree que no va a tener acceso a algo más lo idealiza y lo desea, … y más está dispuesto a dar.

 Así, cuando alguien cree imposible el amor (no cuenta el amor a la humanidad que nos ofrece la religión) y consigue acariciarlo, puede que se sienta tan agradecido por ese pedacito de felicidad que lo de todo;

 Aquí aparece un nuevo peligro, esta idealización del amor y el miedo a perder lo que parecía imposible d conseguir, puede hacer a la persona que ama muy vulnerable respecto a la persona o personas en las cuales deposita su amor.

 En el momento que pongo mi felicidad en manos de otra persona le doy un excesivo poder y puedo caer en una dependencia ciega que puede también llevar al sufrimiento.

 La idea es buscar relaciones afectivo-sexuales desde una posición de mayor seguridad en uno mismo, no tanto desde esa necesidad que hace a la persona dependiente.

No soy media naranja buscando otra media, soy una naranja entera que puedo sostenerme sola, y que prefiero estar con otra/s naranja/s.

 Si me siento más seguro, idealizo menos a los otros y los bajo del pedestal.

Aprender a quererme para querer desde la igualdad.

Aprender a estar solo para no caer en la dependencia absoluta.

HOMOFOBIA INTERNALIZADA

242

“No hay marica buena”. Esta frase, que he escuchado en boca de un marica, dice mucho de la propia desvalorización y de la negatividad con que la que, a veces, tratamos  nuestra propia identidad.

 Se puede decir, que el discurso que socialmente se ha trasmitido sobre las personas que no se ajustan a los cánones normalizados en cuanto a sexo, género y orientación hace mella en nosotros. Como una gotita de agua que va cayendo sobre una piedra y que al final hace un agujero, así los pequeños y continuos mensajes cargados de negatividad nos convencen de que realmente tenemos una tara importante. Sigue leyendo

SENSIBILIDAD

182

En algunas personas, suele aparecer un rechazo a la parte sensible, de la propia vulnerabilidad. Sobre todo en hombres que se niegan a reconocerse como gais.

Tradicionalmente, la sensibilidad se ha relacionado con debilidad. Todo lo que tiene que ver con el cuidado, la ternura, el afecto se asocia a lo femenino y, de forma inconsciente o consciente, se desvaloriza.

De forma que un hombre que quiere que prevalezca su masculinidad de cara al exterior, tratará de esconder toda esa parte. Procurando dar una imagen de dureza que haga que nadie “sospeche” de su homosexualidad; incluso en el caso de haber asumido la propia homosexualidad hay una infravaloración de esa parte, digamos, femenina, de tal forma que dentro del propio ambiente gai se discrimina a las personas que tienen más pluma. De alguna manera se discrimina al que se aleja más del estereotipo masculino.

Esto conlleva que se esté dando una hipermasculinización del ambiente gai que, obviamente, está escondiendo una parte importante de la realidad homosexual y que consiste en negar una parte importante del propio ser.

En el caso de las personas que se hayan quedado enganchadas a este rol, clavadas en un extremo de la polaridad masculino-femenino, habría que iniciar un proceso que ayude a asumir esta parte.

El trabajo terapeútico consiste en ampliar la gama de posibilidad de actuación, evitando que nos quedemos fijados en ninguno de los dos roles, debemos permitirnos transitar de un lado a otro en función de las circunstancias.

Así, el objetivo es poder conectar con los sentimientos y con la emoción; no negarnos ni esconder lo que sentimos, sino darle el espacio que reclama, escuchar lo que nos dice para poder darle la respuesta adecuada.

Por ejemplo si lo que necesito es cariño y desde la negación de esa realidad me tiro a buscar sexo, pues es como si tengo sed y como, al no ser consciente de lo que realmente necesito no me estoy cubriendo esa necesidad de la forma que más me conviene.

Una técnica que ayuda mucho para tomar contacto con los sentimientos es llevar la atención a las sensaciones físicas del cuerpo. Normalmente las emociones tienen una resonancia corporal que ayuda a tomar conciencia de lo que nos está pasando (coraza muscular y centros de energía).

Si nos ayudamos de la respiración profunda será más fácil saber que está pasando en nuestro interior.

También es importante concretar; muchas veces para evitar la emoción, hablamos y hablamos sobre … y nos perdemos. Si nos referimos directamente a las cosas que nos están sucediendo y que nos afectan el impacto emocional será mucho mayor que si divagamos o utilizamos un lenguaje evitativo.

Un mecanismo muy utilizado para escapar de la tristeza y otras emociones desagradables es el humor y la ironía. Esta actitud, que en su lado positivo sirve para poder afrontar situaciones dolorosas, a veces puede resultar excesivamente frívola, no escuchando nuestro dolor y haciendo, así mismo, que no sea escuchado por los demás. Desvalorizando nuestra herida y haciendo que los otros tampoco la valoren.

PENETRACION

1. Penetración. Filomeno Hernández

La penetración en las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no es una práctica necesaria en absoluto y, menos aún, debe ser obligatoria.

Lo que se pretende con este enunciado es que nos paremos a cuestionar el papel que tiene esta práctica en nuestras relaciones sexuales. Si cogemos como referencia el modelo de sexualidad patriarcal parece imprescindible que para que haya una relación sexual se debe dar el coito.

Desde una perspectiva estrictamente biologicista, el fin único de la sexualidad es la reproducción.

Esta óptica, que es la utilizada por todas las religiones patriarcales  y que, curiosamente, es la que considera el comportamiento sexual humano idéntico al del resto de las especies animales, no ve más allá del coito.

En el imaginario masculino heterosexual parece imprescindible que se meta algo en algún sitio. En las relaciones entre mujeres no se concibe que pueda haber relación si no se introduce un sustituto del falo y en las relaciones entre hombres uno debe ser el que la mete y otro el receptor.

Como ejemplo de esta visión, resulta curioso un capítulo recogido en el libro de Arturo Arnalte “Redada de violetas” sobre la represión sufrida por las personas homosexuales durante el franquismo. En un apartado se refleja el estupor de un estudioso de la homosexualidad de la época al ver cómo los homosexuales masculinos, segregados en cárceles diferentes según fuesen considerados pasivos o activos, transmutaban su condición para así poder fornicar.

Esta estupefacción tiene que ver con una visión coital de la relación sexual; no teniendo en cuenta tampoco, algo fundamental: Lo que define la orientación sexual es el sujeto de deseo, no la práctica concreta.

Si abandonamos este modelo y nos acercamos desde la mirada de la sexología moderna las cosas cambian.

Desde su punto de vista, la sexualidad abarca mucho más que el hecho reproductivo; es una parte de la personalidad y, como tal, tiene tres dimensiones que interactúan creando una unidad:
                                                   Dimensión bio-psico-social.

La sexología define tres aspectos desde los cuales abordar el hecho sexual: los aspectos reproductores, los aspectos placenteros y los aspectos de comunicación.

Las dimensiones psicológica y social están mediatizadas por la cultura y tiene como objeto el placer y la comunicación. Para el desarrollo de estas dos dimensiones, el coito no es, necesariamente, el mejor medio.

Para el desarrollo de la vertiente psicológica, que se refiere a descubrir que es aquello que nos proporciona satisfacción a nivel sensorial, habría un amplio espectro de medios relacionados con el mundo de las sensaciones, emociones, fantasías,…

Para la comunicación, lo preciso es que exista un código común entre las personas que se están relacionando que permita el entendimiento y el intercambio.

Desde este planteamiento, la penetración no es imprescindible en las relaciones sexuales que no tiene como fin la reproducción. Muchas veces supone, únicamente, repetir el esquema heterosexual patriarcal biologicista.

CONFIANZA / DESCONFIANZA

final invierno 05 (semana santa) 252

El deseo y la necesidad de tener personas en quien poden confiar es una prioridad en las relaciones sociales; ante la complejidad y, a menudo, hostilidad con que nos encontramos en la vida cotidiana, todos buscamos un refugio, un lugar lo más seguro posible donde poder descansar, un hogar en el cual sentirnos seguros.

En principio, en la cultura de la que formamos parte, ese hogar lo constituye la familia. La familia basada en lazos sanguíneos parece ser el lugar donde las personas buscamos, y a veces encontramos, un lugar seguro y de confianza; lo más parecido a una vuelta al útero materno donde sentirnos en tranquilidad y alejados de cualquier peligro.

Efectivamente, las niñas y los niños que tienen la suerte de crecer en una familia apoyadora, suelen desarrollar niveles de autoestima y seguridad en sí mismos más altos que aquellas que crecen en entornos hostiles.

enemigo2Aquí nos encontramos con que las personas que estamos fuera de la norma por nuestra orientación sexual crecemos en entornos familiares heterosexuales que de forma explícita e implícita son hostiles a la homosexualidad. Resulta pues, que el enemigo lo tenemos en nuestra propia casa.

En el transcurso de la infancia, nos vamos dando cuenta de que a nuestro entorno no le gusta mucho lo que somos (o por lo menos una parte fundamental de lo que somos); con lo cual, ese espacio, que debería aportarnos seguridad, se convierte en un espacio del cual también nos tenemos que cuidar. Esto no facilita que confiemos en el mundo, aunque lo intentamos.

(Quiero dejar claro que no olvidamos que hay más personas que sufren aparte de nosotros y que pueden sentirse reflejadas en lo que aquí se comenta. De hecho nos encantaría que los temas que aquí tratamos pudiesen ser de ayuda para otros. Pero, insistimos, aunque entendemos y compartimos el sufrimiento de todos las personas, aquí nos centramos en el nuestro; en el sufrimiento de las personas que somos víctimas de la estricta división en dos sexos-géneros de la humanidad y que ha sido ignorado históricamente.

 Es obvio también, que las personas homosexuales e intersexuales no estamos todo el día sufriendo ni sufrimos por igual, pero queremos recordar que éste es un espacio terapeútico y como tal centra su mirada en aquellos temas que pueden estar causando dolor a una persona concreta).

Intentamos confiar porque es una necesidad básica; todo el mundo quiere a su lado alguien con quien no tenga que guardar las apariencias, con quien poderse mostrar en su totalidad, con sus virtudes y sus miserias; en fin, alguien en quien apoyarse y descansar.

Cómo ya hemos comentado, no todo el mundo tiene la suerte de la protagonista de la película XXY, dirigida por Lucía Puenzo, de contar con una familia que le apoya en su proceso de crecimiento y búsqueda de identidad. De tal modo, que buscamos ese apoyo en otros espacios donde poder encontrarnos y entendernos (insisto en la importancia de lugares de referencia positiva para la juventud LGTB).

Esta necesidad de crear un nido lo más seguro y amable posible, se suele concretar en la búsqueda de pareja. Se puede decir que en la pareja se proyecta ese el anhelo de encontrar un lugar de reposo, un sitio donde dejarnos caer sin tener que llevar las defensas preparadas.

A la vez que existe un gran deseo de encontrar alguien en quien apoyarse, hay mucho miedo interiorizado como para poder confiar; hay mucho miedo a que cuando me apoye, ese pilar se retire y me caiga.

Este conflicto entre querer confiar y no poder confiar está muy presente en las personas que, como la mayoría de los gais, han sufrido abusos y agresiones en su entorno próximo.

Es preciso tomar conciencia de esta necesidad para no actuar de forma imprudente. El darse cuenta de la dificultad y el deseo de confiar hará que nos enfrentemos a las relaciones con ilusión y mesura; no cerrándonos en ninguno de los extremos, sino transitando de uno a otro pausadamente. No negando nuestra confianza pero tampoco darla toda de golpe.

El no ser consciente de esta necesidad hace que, a veces, nos echemos de forma desesperada en los brazos del primero que nos presta atención. Si resulta que éste no era tan de confianza como se esperaba o imaginábamos, el batacazo que se da el marica confiado es tan grande, que esto hace que la defensa se vuelva aún más rígida y por tanto la desconfianza que se genera es aún mayor.

Por eso, el equilibrio estaría en abrir los brazos hacia el otro, pero sin perder el apoyo en mis propias piernas.