Familia y crianza

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Nuestro objetivo como terapeutas es que el niño, la niña, el adolescente, la adolescente, se vaya realizando como persona, que vaya desarrollando sus potencialidades y sus propios valores.
Es importante comprender y empatizar con los pacientes y con el mundo que le rodea, aunque nos parezca un mundo caótico.

No somos ordenadores del mundo externo, solamente mediadores para que su energía, sus emociones y sus pensamientos, junto con sus acciones, se puedan integrar y ayudarle a llevar una vida como él o ella quiere y que pueda buscar los recursos e instrumentos necesarios para conseguirlo.

En la intervención con niñas y adolescentes, es preciso tener en cuenta a sus familias, que son quienes, en última instancia, deciden que el menor vaya o deje de ir a terapia. Desde una perspectiva sistémica la mejor intervención es aquella que se realiza teniendo en cuenta todo el sistema familiar.

Familias diversasLa familia es el principal sostén donde se apoya el niño y trabajando la relación con ella será nuestra mejor herramienta y donde encontraremos la mejor colaboración para el tratamiento de su hija.

La intervención con los padres es mayor cuanto menor es la edad del paciente; realizándose sesiones con ellos con el fin de que disminuya su angustia y adquieran diferentes pautas de intervención con sus hijos que ayuden a superar la situación de crisis.

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/ INFANCIA HERIDA/  NORMAS Y LÍMITES EN LA INFANCIA / CELOS Y RIVALIDAD /  EL JUEGO DE 0 A 3 AÑOS

Terapia sexual y de pareja

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En terapia de pareja se trabaja con los vínculos, con lo que se repite, con las pautas de relación y comunicación entre los miembros de la pareja, no con los mecanismos personales.

Al comenzar hemos de explorar la demanda de ambos, ya que a veces puede no coincidir.
No existe una pareja ideal, existe una pareja que crece o se deteriora; hay que ver que es bueno para cada una de las partes. Lo “normal” es relativo, depende de la ideología, de donde se mire.

En el proceso terapéutico con una pareja se deben explorar los diferentes niveles de desarrollo de los miembros de la pareja:
– Crecimiento individual.
– Lo propio de la relación de pareja, nivel afectivo-sexual y relacional.
– La función parental, si es que se da.
– Relación con la familia amplia y el entorno social.

La relación afectivo-sexual requiere una atención especial en el abordaje de la pareja.
Esta voz puede ser origen o síntoma de los conflictos que se dan en la relación; escucharla nos puede ayudar a hacer un diagnóstico adecuado de lo que sucede; del mismo modo también es posible intervenir terapeúticamente en la relación sexual para así mejorar la relación de pareja.

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