ESTRES DE LAS MINORIAS

Paisaje difuminado

El estrés de las minorías se refiere a la huella emocional derivada de las condiciones sociales adversas experimentadas por personas que pertenecen a un grupo social en riesgo de estigma. Al estrés de la vida cotidiana se le añade un extra como consecuencia de formar parte de una categoría minoritaria y estigmatizada. Se produce, sobre todo, en minorías que no crecen con sus iguales y que no sienten respaldo del círculo más cercano del cual se esperaría apoyo.

El estrés de la minorías sexuales nace en la infancia y tiene el agravante respecto a otras minorías estigmatizadas de no haber encontrado apoyo y consuelo en su propia familia.

Por ejemplo, si observamos un niño o niña que sufre acoso en su centro escolar por pertenecer a una etnia minoritaria, cuando llega a su casa es reconocida en su diversidad; mientras que, en muchos casos, la persona que no se ajusta a la heteronormatividad tiene que seguir ocultándose porque también es rechaza o invisibilizada en el círculo que se supone debía cuidarle y apoyarle, con lo cual la sensación de soledad y desamparo es total.

En cuanto a la exposición al ataque en las minorías sexuales podemos observar dos categorías clásicas: las personas cuya condición es obvia y no se esconden y aquellas que viven en la ocultación. Tanto las personas desacreditadas, como las que se sienten potencialmente desacreditables sufren consecuencias dañinas, aunque éstas sean diferentes. Unas sufren el ataque directo por su condición y las otras la ansiedad de la ocultación por el miedo a ser descubiertas.

La persona que ha sufrido acoso homofóbico (bullyng) en su infancia o adolescencia sufre sintomatología que se corresponde con el cuadro del trastorno por estrés postraumático.

Los síntomas típicos en las personas que sufren este trastorno son:

Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos de los sucesos traumáticos que también pueden suceder en forma de pesadillas.
Se dan reacciones intensas ante situaciones que se asemejan a las que causaron el sufrimiento, así como una evitación fóbica de ese tipo de situaciones, personas o escenarios similares.
Otra de las características de este trastorno son las alteraciones cognitivas y del estado de ánimo. Entre las primeras están las distorsiones cognitivas (catastrofización, magnificación) y, entre las segundas, encontramos problemas emocionales (depresión y trastornos de ansiedad).
En otros casos, se puede pasar a una espontaneidad desatada como respuesta contrafóbica a toda esta opresión e incertidumbre.

Cuerpo marcadoPor otro lado, el ocultamiento constante hace que la persona interiorice la opresión provocando el autorrechazo y una baja autoestima, conductas evitativas y aislamiento social por miedo a ser excluido.
También es común un estado de hipervigilancia, llegando a veces a la paranoia, que provoca altos niveles de ansiedad con su derivación en trastornos de alimentación, del sueño y psicosomáticos.

Se automatiza el estar alerta como mecanismo de defensa: preparado para ser atacado, al acecho de posibles agresores, atento a que no se escape una pluma que nos delate; esta continua contención puede provocar pérdida de espontaneidad y rigidez extrema.

Ante esta situación es fácil entender que muchas personas homosexuales y transexuales quedan muy heridas en este viaje. Para sanar estas heridas y no taparlas en falso es preciso un proceso de recuperación que lleve a la autoaceptación para poder enfrentarse a los factores externos.

Por otra parte, me parece pertinente destacar la capacidad de resiliencia de nuestro colectivo; como a pesar de vivir en situaciones tan adversas hemos podido mantenernos y hacernos fuertes.
Al ser el sufrimiento que acompaña a las minorías sexuales consecuencia de un entorno social y familiar adverso, considero que es totalmente preciso mantener un espíritu de comunidad que se preocupe de defender los derechos colectivos, que las que se sientan más fuertes apoyen a las más frágiles y los roles vayan moviéndose. Para lo cual también es preciso un trabajo personal de autoconocimiento y la existencia de espacios de reafirmación y empoderamiento, para poder conectar y dar espacio a nuestras necesidades y deseos.

 

Un pensamiento en “ESTRES DE LAS MINORIAS

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