PSICOTERAPIA GESTALT

A la psicoterapia gestalt le dedicaré un apartado especial por ser el enfoque desde el que llevo formándome y trabajando los últimos 20 años.

La psicoterapia gestalt aborda la psicopatología partiendo de la idea holística del ser humano, es decir, teniendo en cuenta tanto lo físico, psíquico, social como espiritual; percibe al ser humano como una totalidad, pretende desarrollar la conciencia y ampliar la gama de comportamientos posibles del individuo.

Es un proceso de descubrimiento y aprendizaje personal que facilita la aceptación y recuperación de partes de la persona que se han ido negando y abandonando a lo largo de la vida. Es un camino hacia la coherencia, para vivir en armonía entre el sentir, pensar y hacer.
Este enfoque centra la atención en la conducta presente y exige la participación activa del terapeuta. Es una terapia existencial, porque habla del ser y no del tener.

Se distingue de otros enfoques por la diferencia que establece entre descripción y experiencia; en la práctica, esta diferenciación exige la expresión activa de lo que uno es y no la mera descripción. Cuando el paciente dice “me siento triste”, se le ayuda a que viva la tristeza lo más intensamente posible, sólo así podremos logar los cambios cualitativos necesarios. Para la terapia gestalt experimentar es más importante que interpretar. El corazón del proceso terapéutico es la experiencia; después viene la toma de conciencia de lo que ha sucedido.

El trabajo psicoterapéutico se centra en averiguar junto con el cliente, qué formas de pensamiento y de contacto consigo mismo y con el entorno le han llevado a desarrollar una patología determinada (depresión, ansiedad, fobias, adicciones, etc.) o un grado de sufrimiento tan grande alto como para interferir en su vida cotidiana.

Se revisa la historia del paciente para entender como se ha construido su personalidad, los patrones de funcionamiento que ha ido desarrollando para manejarse en la vida en la relación con las demás personas.
Estos patrones tienen que ver mucho con la relación con la familia en la infancia. Durante la infancia la persona busca ser querida por sus cuidadores, utilizando aquellos recursos disponibles que intuye le resultan eficaces en ese fin. Esta utilización de recursos se hace de forma inconsciente y de alguna manera resultan vitales, ya que el hecho de que el niño o la niña sean atendidos condiciona su supervivencia.

Así, este comportamiento se va convirtiendo en un patrón identitario: el uso de las características temperamentales para adaptarse al propio medio sociofamiliar acaba por definir a la persona (portarse bien, hacer travesuras, se convierte en una identidad: ser buena, ser traviesa).
Este patrón se queda tan pegado a la piel que cuando la persona precisa utilizar diferentes estrategias resulta imposible, ya que ponen en cuestión la propia identidad.

Muchas veces, este es el momento de hacer terapia, cuando es preciso aumentar la gama de respuestas ante las situaciones que se plantean en la vida. No es que los recursos que tengo no sean válidos, lo que sucede es que no sirven para todas las situaciones y es preciso ampliar la gama de respuestas.

Se acompaña y ayuda en el darse cuenta de estos patrones, ampliando la conciencia de sí mismo a partir de lo que siente, por medio de técnicas y ejercicios de contacto en el aquí y ahora. Partiendo de las situaciones conflictivas que plantea la persona en el momento presente se va desentrañando su modo de proceder, observando comportamientos que resultan contraproducentes y/o que fueron adaptativos y ahora ya no lo son.

Para sentir y experimentar el aquí y el ahora se trabaja desde las sensaciones, con la experiencia que el paciente recibe a través de los sentidos. Esta experiencia está condicionada por el pasado, contiene el recuerdo y las experiencias anteriores que influyen y determinan lo que sucede en el presente. Y también forman parte de ese presente las fantasías, las anticipaciones y los proyectos de futuro.

Se trabaja teniendo en cuenta que pasado y futuro están determinando el presente. Se suele decir, que la persona que está pasando por una depresión mira demasiado al pasado (duelos, añoranzas, lo que pudo ser y no fue,…) y que la ansiedad está condicionada por una excesiva preocupación o atención al futuro.

Y esto que sucede en el instante presente es, fundamentalmente, una experiencia de contacto. El individuo puede existir únicamente en un campo ambiental, ya que es imposible ser totalmente autosuficiente. La naturaleza de la relación entre él y su ambiente determina su conducta.

El estudio del modo como el ser humano funciona en su ambiente es el estudio de aquello que ocurre en el límite de contacto entre el individuo y su ambiente. La persona que puede vivir en un contacto significativo con su sociedad, sin ser tragado completamente por ella y sin retirarse completamente de ella, es la persona bien integrada, estableciendo un equilibrio entre sus necesidades personales y las exigencias de la sociedad.

El desbalance surge cuando el individuo y el grupo experimentan, simultáneamente, necesidades diferentes y el individuo es incapaz de distinguir cuál es la necesidad dominante.
El neurótico no puede ver claramente sus propias necesidades y, por lo tanto, no las puede satisfacer. En contraste, el psicópata no puede ver las necesidades de los demás.

El contacto y la retirada, en su forma rítmica, son nuestros medios de satisfacer nuestras necesidades, consiste en un proceso continuo de movimiento, de oscilación entre yo y el otro. El modo en que la persona se mueve en estos dos polos constituye un eje fundamental del darse cuenta; aquí se cuestiona la forma de poner límites, si aparece culpa al hacerlo, los miedos en la relación, el permiso de expresar lo que uno siente y piensa, como se afronta la soledad, si se vive la relación como algo fusional, la empatía hacia el otro, si se está en función de las necesidades y deseos del otro o más en contacto con las propias,…
Casi podemos resumir el proceso terapeútico en observar como la persona contacta consigo misma y con el exterior.

En la terapia gestalt el cliente aprende a utilizar el “darse cuenta” de sí mismo a nivel corporal, afectivo y mental de una forma integrada. El aquí y el ahora es una experiencia completa que concierne al organismo en su totalidad. Aprendiendo a enfocar el darse cuenta descubre lo que es y lo que no es. Toma conciencia de lo que fue y evita caer únicamente en el ideal de lo que puede llegar a ser, lo que no ha sido aún. Aprende a confiar en sí mismo; obteniendo así el desarrollo óptimo de su personalidad, dándose soporte a sí mismo.

La persona nace con una sola meta: actualizarse y llegar a ser tal como es; para la gestalt una persona sana es aquella que se desarrolla de forma permanente y sin trabas afrontando con conciencia y responsabilidad la cadena de situaciones que aparecen en la vida.

Para acceder a las razones profundas del comportamiento, a la toma de conciencia de cómo y para qué se hacen las cosas, es preciso indagar en el mundo emocional, ya que son las emociones las que nos indican lo que es importante para la persona, donde se encuentran sus necesidades y deseos.

Se trabaja con la experiencia del propio paciente, con lo que acontece en su vida en ese momento. El terapeuta va a poner frente al paciente aquello que no puede ver, apoyando las conductas saludables y confrontándole con aquellas manipuladoras y falsas, con el objeto final de que se responsabilice como adulto y actúe para el cambio.

Utilizamos diferentes técnicas proyectivas para facilitar el darse cuenta, se pretende despistar la parte más controladora y racional para favorecer que aflore la parte más emocional e inconsciente, dándose cuenta el paciente de aspectos que reprime de forma no intencionada. En esta línea podemos utilizar técnicas de psicodrama, fantasías dirigidas, expresión plástica de las emociones, observación del lenguaje corporal, conversaciones entre partes polares del propio individuo o con personas con las que tenga asuntos pendientes que cerrar, etc.

Estos ejercicios pueden resultar absurdos a la personas que empiecen a relacionarse con este enfoque terapeútico, pero es justamente en esta aparente falta de lógica donde reside su fortaleza ya que es en este juego donde la persona relaja sus defensas y aflora el contenido inconsciente que está determinando la conducta.

Resumiendo, el objetivo de la gestalt, implica la transición de recibir soporte del medio a darse soporte a uno mismo. En otras palabras, pasar de ser dependiente a ser independiente. Para Perls el ideal de darse soporte a sí mismo consiste en ser capaz de sostenerse completamente sobre sus propios pies. No obstante, debe existir un equilibrio entre darse soporte a sí mismo y recibir soporte de los demás. La persona decide su propio equilibrio, la proporción que necesita de cada tipo de soporte. Para Laura Perls el objetivo de la terapia es establecer y desarrollar un estilo; esto es, una forma integrada e integradora de expresarse y actuar.

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